The House That Built Me, de Miranda Lambert, es una de sus canciones más reconocidas porque lleva la nostalgia al terreno físico: la casa como lugar donde se formó una identidad.
El vídeo oficial funciona casi como una visita a la memoria. Lambert no interpreta el pasado desde la grandilocuencia, sino desde los objetos, las habitaciones y la necesidad de volver a un sitio para entender quién se era. Por eso la canción tuvo tanto peso en los premios y en su etapa de Revolution.