Dead Flowers, de Miranda Lambert, tuvo vídeo oficial dentro de la etapa de Revolution. La canción usa flores marchitas como imagen de una relación seca, descuidada y difícil de revivir.
El vídeo acompaña esa sensación con una estética sombría y contenida. Lambert no canta desde la explosión, sino desde el desgaste: la tristeza de mirar algo que debería estar vivo y encontrarlo ya apagado.