Put Yourself in My Shoes, de Clint Black, tuvo vídeo oficial en 1990. La canción parte de una petición muy clara: mirar una ruptura desde el lugar del otro antes de juzgarla.
El vídeo mantiene el foco en Black y en una interpretación de country neotradicional limpia. El atractivo está en la precisión del planteamiento: empatía sentimental expresada con guitarra, fraseo sobrio y orgullo herido.