El que fuera primer trabajo del nativo de Georgia Mark Wills subraya alguno de los puntos débiles de un buen número de intérpretes que debutaron en los noventa. Wills tiene un voz más que decente, pero tras escuchar su álbum debut no se puede evitar acabar con la sensación de “esto ya lo he escuchado antes”, por lo que resulta difícil para el protagonista establecer una identidad singular que le haga reconocible. Al final te quedas con la duda de quién es realmente Mark Wills.
Ya he comentado que no se puede decir nada en contra de su voz, a la que sabe añadir ocasionales toques de ‘twang’ (lo siento, intraducible, sería algo así como el acento característico de los cantantes de Country). Pero no parece que haya conseguido los mejores resultados escogiendo canciones. La mayor parte de las letras se quedan en lo más predecible (te quiero, eres estupenda, eres guapa, me atraes…). Incluso los temas en los que se trata el momento de una ruptura no pasan de lo superficial (intentémoslo otra vez; oh, no, me estás dejando, qué pupa…).
Por suerte se pueden encontrar temas que salvar de la quema, especialmente “Jacob’s Ladder”, una historia que une generaciones sobre un pobre granjero que escapa con la hija del preboste local. Inmersa en el positivismo reinante en un Nashville alérgico a mensajes controvertidos evita cualquier situación conflictiva o incómoda, excepto por la previsible oposición del padre de la chica. En cualquier caso una gran canción que fue el primer single del álbum y subió hasta el sexto puesto. También tenemos el pegadizo ritmo cajún de “Squeeze Box” y la más rockera “Sudden Stop”.
Por supuesto que la cuota habitual de ‘power ballads’ está cubierta, intercaladas con los temas más movidos y otros que quedan en medio de ambos. Pese a las ocasionales líneas de fiddle y Steel Guitar temas como “Places I’ve Never Been” (que también lanzada como single llegaría al número cinco) se acercan tanto al Soft Rock que, sin esos instrumentos, bien podrían formar parte del repertorio de bandas como Chicago.
Podríamos decir que este debut es un paso agradable al oído en la búsqueda de un estilo personal que a estas alturas estaba pendiente de definición… y que para Mark Wills llegaría más adelante como baladista de sentimentales canciones de inequívoca orientación Pop.