White Horse, de Taylor Swift, tuvo vídeo oficial en 2009. La canción desmonta el cuento romántico: no hay príncipe, no hay rescate y la protagonista acepta que la fantasía no encaja con lo vivido.
El vídeo subraya esa ruptura entre ideal y realidad con una puesta en escena melancólica. En la etapa country de Swift, este tema destaca por cómo convierte una imagen de cuento en una despedida sobria y adulta.