Pour Me A Drink, de Post Malone con Blake Shelton, refuerza la lectura más de bar y honky tonk de F-1 Trillion. La canción se apoya en una fórmula clásica: problemas cotidianos, deseo de desconectar y un estribillo pensado para cantar en grupo.
El vídeo oficial funciona por contraste entre ambos artistas: Shelton aporta el anclaje country más reconocible y Post Malone entra en ese espacio con naturalidad, sin disfrazarlo de parodia. Visualmente resume bien el equilibrio del álbum entre estrella pop y códigos de Nashville.