Drinkin’ Problem, de Midland, tuvo vídeo oficial en 2017 y presentó al grupo con una estética retro muy calculada. La canción suena a honky-tonk clásico, con pedal steel, trajes cuidados y una melancolía de bar elegante.
El vídeo es clave para entender el impacto del tema: no solo muestra una banda, construye un mundo visual de neones, copas y nostalgia setentera. Midland convirtió esa imagen en parte inseparable de su identidad pública.