You Are So Beautiful, de Kenny Rogers, aparece en un vídeo de 1983 planteado como tributo a su hijo Christopher. Esa clave personal cambia la lectura de una canción muchas veces asociada al amor romántico.
El vídeo la lleva hacia un terreno familiar y afectivo, con imágenes que buscan ternura antes que dramatismo. La voz de Rogers sostiene la sencillez del tema: pocas palabras, pero un mensaje directo de admiración.