Burning House, de Cam, tuvo vídeo oficial en 2015 y se apoya en una imagen onírica muy potente: una casa ardiendo como metáfora de una relación imposible de salvar.
El vídeo acompaña la canción con un tono casi suspendido, más cercano al sueño que al relato literal. La voz de Cam sostiene la tensión entre culpa, deseo de rescate y aceptación de que algunas cosas ya están consumidas por el fuego.