The More I Drink, de Blake Shelton, tuvo vídeo oficial en 2009 y trabaja una premisa de bar muy directa: cuanto más bebe el narrador, menos control tiene sobre lo que dice y hace.
El vídeo acompaña esa espiral con humor y ambiente de honky-tonk. Shelton se mueve en un registro de personaje imperfecto, usando la bebida como motor cómico y como advertencia sobre decisiones poco brillantes.