I Still Like Bologna, de Alan Jackson, tuvo vídeo oficial y funciona como una defensa tranquila de lo sencillo. La letra contrapone móviles, tecnología y cambios de época con pequeños placeres que no necesitan actualización.
El vídeo acompaña esa ironía amable con el tono campechano habitual de Jackson. La gracia está en que no suena a rechazo del presente, sino a recordatorio country de que una canción, un sándwich y una vida sin demasiada prisa todavía bastan.