Críticas de discos

Discos country comentados

Reseñas y comentarios de álbumes country para seguir lanzamientos, recuperar grabaciones clave y descubrir artistas desde sus discos.

 

Este es uno de esos discos trampa que algún despistado puede acabar adquiriendo dos veces si no está atento. Willie Nelson editó Me and the Drummer con Luck Texas en 2000 para su venta a través de Internet. Sin embargo apenas un año después y retitulado Tales Out of Luck, volvió a salir a la venta, en este caso editado por CoraZong Records en Europa. En ambos casos cargado de contenidos extra interactivos que van desde entrevistas con Johnny Cash, Waylon Jennings y el presidente Bush a un álbum de fotos y un muestrario adicional de contenidos de audio y video. Pero, curiosamente, en el segundo lanzamiento perdiendo un corte por el camino.

Superado el desconcierto de títulos, contenidos extra, portadas y discográficas, no perdamos de vista que la música es la protagonista. En el álbum se reúnen trece canciones, doce de ellas firmadas por el propio Nelson, escogidas entre su repertorio podríamos decir que menos popular. Las vuelve a grabar para la ocasión con The Offenders ejerciendo como banda de acompañamiento. O lo que es lo mismo, los músicos que acompañaron a Willie en los años sesenta, cuando era poco más que un autor de canciones que empezaba a despuntar en Nashville. Nombres míticos en sus respectivos instrumentos se reúnen en el estudio para grabar cada uno de los cortes a la antigua usanza, en directo. Nelson se reserva el papel de guitarra solista, contando con el soporte de Freddy Powers en la rítmica. Además nos encontramos con el fabuloso violinista Johnny Gimble, Jimmy Day a la steel guitar, el pianista Floyd Domino, Dave Zettner al bajo y Johnny Bush que coge las baquetas (aunque más bien son escobillas porque, como al buen batería de Country clásico, hay que buscarlo para encontrarlo).

Con el tío Willie inmerso en el entorno acústico de reminiscencias Western en el que mejor se desenvuelve como oyentes sólo nos queda relajarnos y disfrutar. Desde “Me and the Drummer”, el Waltz que abre el disco y único tema que no lleva su firma, hasta llegar a “What a Way to Live” un medio tiempo con swing con el que se cierra en su versión de trece cortes (el titulado Me and the Drummer), dejémonos arropar por su distintiva voz y disfrutemos del no menos personal sonido de su guitarra (la vieja Trigger).

Son cuarenta minutos para soñar acompañados por Wille Nelson en estado puro. Un disco tan natural y libre como él mismo.

 

Preferencias de cookies
Utilizamos cookies para que la web funcione correctamente y para gestionar servicios externos si se activan. Puedes aceptar o rechazar las no esenciales.
Aceptar todo
Rechazar todo
Necesarias
Estas cookies son necesarias para que la web funcione correctamente y no se pueden desactivar.
Joomla
Cookies técnicas necesarias para que la web funcione correctamente.
Aceptar
Publicidad
Cookies vinculadas a publicidad si se activa Google AdSense más adelante.
Google AdSense
Publicidad de Google AdSense si se activa más adelante.
Aceptar
Rechazar
Guardar