Victor Sanz, nacido en California y de ascendencia latina, nos ofreció su primer trabajo en 1999, editado por la independiente Gramac Records. Nos encontramos con un disco de cuidada presentación en el que se destaca la atractiva presencia del protagonista, que tiene idéntico reflejo en la cuidada producción y en la selección de canciones, encontrando nombres de compositores habituales en lanzamientos major, como Skip Swing, Tom Shapiro o Steve Wariner. Y es que la pretensión parece ser competir de tú a tú con los lanzamientos Nashville, sobre una base de New Country con evidentes concesiones Pop, aunque sin llegar a perder completamente la conexión con el estilo, buscando un equilibrio acorde con los gustos de los programadores de radio.
En la primera mitad del disco las baladas románticas y los mensajes positivos se suceden un corte tras otro. Ya sea iniciando una nueva aventura en el tema que lo abre y le da nombre “Destination Unknown”, con diferencia el mejor del CD, o en “One Forever” donde “un para siempre nunca será suficiente (…) y nunca podría haber soñado un mejor sueño”.
Precisamente la versión del clásico Pop/Soft Rock de 1978 “I Go Crazy”, que fuera un gran éxito para su autor Paul Davis, marca un punto de inflexión en el tema de las canciones pues, ya en ésta, habla de una relación rota aunque “al mirar a tus ojos todavía me vuelvo loco”. Las cosas ya no parecen ir tan bien y las parejas rompen y se intenta recuperar lo perdido, tanto en “It’s About Me” como en el medio tiempo “Remembering the Future” o, orgulloso, exige que habría preferido ser engañado, “me podrías haber dicho que él sólo era un amigo”, con tal de poder continuar viviendo el espejismo del amor en “You Could Have Fooled Me”, algo parecido a “More Than I Want to Know”, donde prefiere hablar, entre otras cosas, del retorno de Abba antes que de que su chica le quiere dejar… vamos, lo normal en estos casos.
Como extra se incluye una versión bilingüe español/inglés de “I Go Crazy”. Las adaptaciones de una canción a otro idioma nunca son fáciles pero aquí los versos en español dan la impresión de estar acomodados con calzador a la melodía.
Aún contando con algunos buenos ingredientes Destination Unknown parece “demasiado trabajado”, falto de espontaneidad y frescura. Pretender competir con las majors con un producto que no se diferencia y no supera a los que éstas ofrecen, como no podía ser de otra manera, se convirtió en misión imposible. Flojito.