Críticas de discos

Discos country comentados

Reseñas y comentarios de álbumes country para seguir lanzamientos, recuperar grabaciones clave y descubrir artistas desde sus discos.

 The Tractors tomaron las listas de Country al asalto en 1994 con un primer álbum que, pese a escaparse de los parámetros habituales de los lanzamientos Nashville, se convirtió en doble platino aprovechando el bombazo que supuso el single “Baby Likes to Rock It”. Eran, y son, un grupo de músicos profesionales reunidos en torno al inspirador del proyecto, Steve Ripley. Ni guapos, ni jóvenes, pero sí poseedores de un enorme talento y experiencia en cada uno de sus instrumentos. Tampoco se empeñaron en exprimir aquel éxito y sus lanzamientos han sido muy espaciados en el tiempo, manteniendo un perdurable espíritu de grupo de amigos que se reúnen para hacer la música que les gusta.

Fast Girl fue su tercer álbum (cuarto contando el navideño editado en 1995), reafirmando unas señas de identidad que Ripley, aun contando con la más moderna tecnología, resume perfectamente con la frase: “un micrófono, una habitación, poco tiempo”, conservando el empeño por recrear la atmósfera de grabación de un estudio de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, cuando se grababa su música favorita. Así la magia de las primeras tomas y los arranques en falso dota a Fast Girl de una fresca, alegre, contagiosa y muy disfrutable informal naturalidad.

Este fue el trabajo de The Tractors en el que, a la fecha de su edición, más había del Ripley individuo (voz, guitarra, productor y autor de la mayor parte de las canciones) que de proyecto de banda. El número de colaboradores roza la treintena, faltan los que hasta el momento podían ser considerados miembros estables, pero siguen presentes los que fueron compañeros de escenario de Elvis en los setenta James Burton (guitarra) y D.J. Fontana (batería). También destacan Sam Bush a la mandolina y Leon Russell que alterna piano y órgano, figura crucial del Tulsa Sound que impregna el disco y al que Ripley reconoce como jefe, maestro y amigo por más de veinticinco años.

El animado ritmo del álbum rememora y reverdece el natural contacto entre el Country el Boogie que la magia de The Tractors convierte en un sonido relajado pero compacto, como sonaría el motor de un viejo pero fiable tractor que sigue ofreciendo el mejor rendimiento. Conviven Western Swing, Rockabilly, Country y R’n’R, temas propios y versiones de Bob Dylan (“On the Road Again”) y Moon Mullican (“Don’t Ever Take My Picture Down”) con la emotiva balada “Ready to Cry”. Incluyendo repetidas alusiones explícitas, o con guiños de complicidad al oyente, a lo divertida y refrescante que era la música de antaño. En esta línea, y como cierre, no me resisto a transcribir la siguiente estrofa de la canción “It’s a Beautiful Thing”:

There’s a lot of new music
Even Hank was new music once
Got to keep an open mind
I set aside my Faron Young
And bought myself a Hootie
I rolled down the window of my pickup truck
And sailed it like a Frisbee
 
Hay mucha música nueva / Incluso Hank fue nueva música una vez
Tienes que mantener la mente abierta / Dejé de lado a mi Faron Young
Y me compré un disco de Hootie (nota: & the Blowfish, la que fuera banda de Darius Rucker)
Bajé la ventana de mi pick-up / y lo lancé como si fuera un Frisbee
 

Can’t Get Nowhere

 
Preferencias de cookies
Utilizamos cookies para que la web funcione correctamente y para gestionar servicios externos si se activan. Puedes aceptar o rechazar las no esenciales.
Aceptar todo
Rechazar todo
Necesarias
Estas cookies son necesarias para que la web funcione correctamente y no se pueden desactivar.
Joomla
Cookies técnicas necesarias para que la web funcione correctamente.
Aceptar
Publicidad
Cookies vinculadas a publicidad si se activa Google AdSense más adelante.
Google AdSense
Publicidad de Google AdSense si se activa más adelante.
Aceptar
Rechazar
Guardar