Más de veinte años contemplan a Randy Travis desde que debutara con el imprescindible Storms of Life que cambió definitivamente la tendencia de la industria Country en 1986. Tras unos años en los que sus discos se han centrado en canciones religiosas Around the Bend supone el retorno de Travis a los asuntos seglares.
Su voz de barítono, inconfundible y principal seña de identidad, se mantiene profunda y llena de matices. Y es que haga lo que haga Randy Travis suena Country, en todos y cada uno de los giros de su voz. Aunque el disco incorpora algunos de los arreglos de producción tan en boga en la actualidad como, por ejemplo, en la animada canción que lo abre y da título. Pero a continuación cualquier duda se disipa, la interpretación de Travis en la triste drinkin’ song con mensaje “You didn’t Have a Good Time”, nos deja con la piel de gallina cuando advierte a un alcohólico “mírate fíjamente al espejo y bébete esa imagen / Soy la verdad de la que no puedes escapar, soy la conciencia que no puedes ahogar”. Algo de religión también encontraremos, aunque sin moralina, en la divertida “Every Head Bowed”. La romántica “Love is a Gamble” quizá sea la canción más débil del álbum, por previsible, pero, a cambio, nos volveremos a estremecer con “Faith in You”.
Y llegamos a la sorpresa del disco, una versión del tema de Bob Dylan “Don’t Think Twice it’s All Right” que hay que escuchar para creer hasta donde se puede llegar a transformar una canción sin que pierda su esencia. Excepcional, vocal e instrumentalmente… y es que es de destacar el elenco de músicos que acompañan a Travis en este corte.
En la melancólica balada “Dig Two Graves” nos asegura que el amor puede ir más allá de la muerte. Mientras que en la de acústico arranque “Turn it Around”, a medio tiempo, un hombre abandonado ruega a su pareja que vuelva. “From Your Knees” supone la conexión más clara y evidente con los primeros discos de Travis, una balada Honky Tonk de dolorosa interpretación. Una sensación familiar que se mantiene en la más animada “Everything That I Own (Has Got a Dent)”. Para cerrar el disco al acelerado ritmo de las traviesas de ferrocarril en “Til I’m Dead and Gone”, donde se despide avisando que no llegará a casa hasta que muera.
Sin nada que demostrar a nadie, Randy Travis todavía es capaz de hacer álbumes de Country muy por encima de la media. Quizá la única crítica es que su repertorio haya perdido algo de la profundidad de sentimientos que trasmitían sus discos de antaño, para dejar más espacio a los mensajes positivos y románticos, que en algún caso podrían convertir algunos cortes en más sensibleros que sentidos… si los cantara cualquier otro que no se llamara Randy Travis.