Críticas de discos

Discos country comentados

Reseñas y comentarios de álbumes country para seguir lanzamientos, recuperar grabaciones clave y descubrir artistas desde sus discos.

Para muchos el auténtico Rey del Rock’n’Roll, Jerry Lee Lewis ha vivido su vida entre Dios y el diablo. Apurando cada trago y sin pedir permiso a nadie. Capaz de aporrear su piano con furia apocalíptica o con una agilidad casi celestial, tomando al asalto con su inconfundible voz sureña el alma de una canción con el indómito espíritu rebelde de la América que dio a luz el Country, el Blues y el Rock’n’Roll.

El Killer nunca será una figura que pueda ser arrinconada en un museo, así es que a mediados de los noventa con sesenta años y en plena vorágine del New Country, puso en el mercado el muy adecuadamente titulado Young Blood, probando que no sólo seguía vivo, sino que seguía siendo perfectamente capaz de llegar al corazón de las canciones.

Afortunadamente el productor Andy Paley encontró la clave para construir un gran disco de Jerry Lee, algo que la industria no siempre ha conseguido desde que Sam Phillips lo acogiera en los gloriosos tiempos de la Sun Records. Y eso que no parece muy difícil, seleccionas un puñado de buenas canciones, reúnes a unos cuantos buenos músicos, entre los que destacan los guitarristas James Burton y Al Anderson, pones a Lewis en el centro de todo ello y le dejas hacer su magia.

Desde el momento en el que el Asesino se aplica en una enorme versión del “I’ll Never Get Out of this World Alive” de Hank Williams el viejo pianista de sangre joven nos guía en el recorrido de unos paisajes musicales que conoce a la perfección, dando la impresión de que todo el mundo  le perteneciera. 

Ya sea con clásicos como el éxito de 1962 para Bobby Darin, “Things”, del que toma el original aroma campestre para convertirlo en un animado Honky Tonk; la bluesera y orgullosa “Young Blood” firmada por Leiber y Stoller; “Gotta Travel On”, cantada desde Jimmy Dean a Harry Belafonte; el éxito de 1950 de Johnny & Jack que también gragara Webb Pierce “Poison Love” y el boogie-woogie de “The House of Blue Lights” con la que cierra el disco, o con los nuevos pero igualmente memorables “Goosebumps”, del ya citado Al Anderson, la balada Country “Restless Heart”, en este caso con la firma de James Burton, y la muy remarcable “It Was the Whiskey Talking Not Me”, en Young Blood encontramos a un Lewis seguro de sí mismo y tan pleno de energía como el momento requiera, atreviéndose incluso a apuntar un yodel en la melancólica “Miss the Mississippi and You” de Jimmie Rodgers.

Paley, acertadamente, mantiene el acompañamiento musical en el mínimo exigible permitiendo que sea Lewis con su piano y su voz quien gobierne el escenario. El resultado es un álbum que se convertiría en clásico para cualquier artista de cualquier edad, y otra joya que colocar en la corona del hombre que podría haber sido Rey.

 

Preferencias de cookies
Utilizamos cookies para que la web funcione correctamente y para gestionar servicios externos si se activan. Puedes aceptar o rechazar las no esenciales.
Aceptar todo
Rechazar todo
Necesarias
Estas cookies son necesarias para que la web funcione correctamente y no se pueden desactivar.
Joomla
Cookies técnicas necesarias para que la web funcione correctamente.
Aceptar
Publicidad
Cookies vinculadas a publicidad si se activa Google AdSense más adelante.
Google AdSense
Publicidad de Google AdSense si se activa más adelante.
Aceptar
Rechazar
Guardar