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| Artículos - Críticas de discos |
| Escrito por Rebel Yell |
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Editado un par de años antes de Lonesome, On’ry and Mean (que suele ser el disco que se cita como el primer paso sólido en la nueva dirección) The Taker/Tulsa ya incorpora algunas de las características que definirían la nueva corriente que estaba a punto de nacer. Destaca por el nivel compositivo de las canciones incluidas. Para empezar cuatro temas llevan la firma de Kris Kristofferson, por aquella época ya convertido en uno de los más prometedores compositores de la Music City. Entre las que sobresale “The Taker”, el medio tiempo con el que arranca el disco que nos cuenta las virtudes que adornan al hombre que se ha llevado a un antiguo amor. Por otro lado la versión de “Sunday Morning Comin’ Down”, posiblemente la mejor canción de resaca de todos los tiempos, no está mal pero no alcanza el nivel de la que Johnny Cash convirtió en éxito. En la balada “Lovin’ Her Was Easier (Than Anything I’ll Ever Do Again)” se puede apreciar que la voz de Waylon todavía no ha alcanzado la profundidad que mostrará en posteriores trabajos. “Casey’s Last Ride" es la cuarta de las canciones firmadas por Kristofferson que, a pesar tratarse de una historia urbana, oscila entre el orgullo de un Western y una tierna balada. Quizá se podría considerar “(Don’t Let the Sun Set On You) Tulsa” como la segunda parte de “The Taker”, y de ahí el título del álbum, en el que un amenazador Waylon advierte al hombre que ha abandonado a su antiguo amor que si “el sol se pone sobre él en Tulsa” habrá problemas, mejor que abandone la ciudad. El disco se cierra con “Grey Eyes You Know” una triste balada, casi convertida en nana, rememorando los tiempos pasados con la pareja de toda una vida ante la tumba de ésta. Previamente nos habremos encontrado con la premonitoria “(I’d Be) A Legend In My Time”, ciertamente Waylon se convirtió en una leyenda en su propio tiempo y la enérgica “Mississippi Woman”, deudora del Country-Folk tan en boga en aquellos años. A pesar de las restricciones creativas consecuencia de la relación que mantenía con su discográfica, RCA, similares a la de cualquier artista que grabara en Nashville, especialmente evidentes en los añadidos de post-producción que tanto odiaba Waylon, éste se las apaña en The Taker/Tulsa para empezar a sonar como ya aspiraba a sonar algún día. Aunque el acompañamiento instrumental no sea tan afilado, aunque su interpretación no sea tan extrema y aunque no fuera totalmente libre para expresarse como quisiera, ya se aprecia la trama de los juncos que acabarán creando el cesto Outlaw. El Country iba a sufrir un nuevo cambio de rumbo pocos años después y cada vez quedaba menos para que fuera totalmente evidente. Nota: Existe una reedición en CD de este LP editada por Sony/BMG en 2007.
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Comentarios
Saldría en todos los telediarios y al culpable lo quemarían por hereje
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