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| Artículos - Críticas de discos |
| Escrito por Rebel Yell |
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Dale Watson ya había grabado unos años antes un disco de homenaje a Elvis, al que tituló Dalevis, en el mismo lugar. Sin embargo en The Sun Sessions es el eco de Johnny Cash y su Boom-Chicka-Boom el que nos llega con más fuerza. También en 2007 se podía escuchar ese eco en el estupendo álbum de Watson From the Cradle to the Grave. Pero aquí, solamente acompañado por los Texas Two (Chris Crepps, contrabajo, y Mike Bernal, percusión) un guiño a los Tennesse Two que lo hacían con Johnny Cash, nos encontramos con una actualización del descarnado estilo del Hombre de Negro cuando arrancaba su carrera. Es impresionante como Dale Watson, sin caer jamás en lo que podría quedarse en un simple y triste intento de imitación (en lo que tantos otros se han quedado), utiliza su potente voz de barítono, reforzada por el eco que genera el pequeño estudio y principal encanto del mismo, para tender puentes hacia Cash con una naturalidad pasmosa que no está forzada en ningún caso. Claro que esos puentes no están sólo en la interpretación, pues aquí no hay versiones. Los catorce cortes están firmados por nuestro protagonista, que lleva su homenaje hasta los temas que gustaba tratar al propio Cash, como los trenes (“Gothenburg Train”), la religión con un giro reivindicativo (“The Hand of Jesus”) o el simple grito de libertad de “Lord I’m Free”. No falta el buen humor, basta escuchar la alegre “My Baby Makes Me Gravy”, ya sabéis: la mejor manera de enamorar a un hombre es a través de su estómago. Ni renuncia a mantenerse cercano a su estilo más habitual en cortes como “Drive, Drive, Drive” (aunque la triple repetición del título haga pensar en el “Cry, Cry, Cry” de Cash) o “Big Daddy”, animado por unos coros que acentúan su estilo retro. Algo del espíritu de Elvis debió encontrar Watson flotando en el estudio y lo capturó en la balada “Her Love”. Como para demostrar que el sonido que aquí es dominante ha estado presente en su música desde siempre, recupera de su álbum de 1999 People I’ve Known, Places I’ve Seen “Johnny at the Door” que, aunque esté dedicado al que fuera portero de un local de Austin, en este nuevo entorno cobra un nuevo significado muy especial. También encontramos con nuevo título, la oscura "Elbow Grease, Spackle And Pine-Sol”, una actualización de “Holes in the Wall” que se incluía en su álbum debut de 1995 Cheatin’ Heart Attack. Son catorce cortes espectaculares en apenas treinta minutos, de los que prácticamente la mitad ni siquiera llegan a los dos minutos de duración. Ya se dice que en el bote pequeño está la buena confitura. Aquí la confitura no es que sea buena es que es excepcional, para paladares muy especiales y exigentes con los ingredientes y los procesos de producción naturales que, además, gusten de envoltorios vestidos de negro.
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Comentarios
Muchas gracias. DW es de los pocos que compro sus discos tal cual aparecen... siempre me gustan y siempre tienen algo que los hace diferente del anterior.
Este, como decía Texanti en el foro, quizá pueda ser más difícil de digerir. Lo cierto es que hay que ser muy aficionado a Johnny Cash (y a DW) para apreciar hasta qué punto es un trabajo espectacular.
En los frascos pequeños está el perfume pero tb el veneno, como dale W., ja, ja.
Un gran cantante y un buen comentario...as usual...
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